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La analista financiera Natalia de Santiago asegura que aprendimos de la crisis de 2008, pero cree que “todavía nos quedaban algunas asignaturas pendientes antes de que estallara la pandemia”

Por Aida M. Pereda

Ingeniera de profesión pero analista financiera por vocación, Natalia de Santiago sabe lo que es hacer números para mantener la economía doméstica en forma. Madre de familia numerosa, se encarga de hacer comprensibles las operaciones financieras hasta para su hija más pequeña. Y es que se declara fiel defensora de impartir esta materia ya desde el colegio.

Aprovechamos el lanzamiento de su libro ‘Invierte en ti: Cómo organizar tu economía en 11 pasos para vivir mejor‘ para charlar con ella acerca de la nueva recesión propiciada por el coronavirus, el futuro de las pensiones o cómo hacer crecer nuestros ahorros.

-Llevas tiempo escribiendo sobre economía y finanzas en la revista ‘Elle’ y ahora nos presentas ‘Invierte en ti’, tu debut en el mundo editorial con una práctica guía para aprender a gestionar nuestra economía. ¿Qué nivel de finanzas crees, bajo tu punto de vista, que tenemos las familias españolas en nuestro día a día?


-El nivel de formación financiera es bajo en general, pero no es un problema exclusivamente español. Todas las encuestas y estudios coinciden en que falta formación financiera básica –ojo con esto que estamos hablando de conceptos sencillos que utilizamos casi todos los días— en la práctica totalidad de los países.


-No obstante, la crisis económica de 2008 nos hizo ponernos las pilas a todos en cuestión de economía. En nuestro vocabulario más cotidiano introducimos términos como recesión, deuda, desahucios, recortes, hombres de negro o rescate bancario. ¿Crees que hemos aprendido algo de esa crisis o que, por el contrario, nos encontramos todavía más vulnerables ahora, ante la crisis económica que acompaña a la crisis sanitaria que vivimos?

-Sí que hemos aprendido, sí y, por suerte, muchos de los problemas estructurales que teníamos antes de la crisis del 2008 se solucionaron, pero todavía nos quedaban algunas asignaturas pendientes por aprobar antes de que estallara la pandemia. Al final, de cada crisis se aprende algo, lo importante es que no caiga en saco roto.


-Por aquel entonces, nos culparon de haber vivido por encima de nuestras posibilidades. ¿Crees que era una manera de culparnos los unos a los otros para que no nos diéramos cuenta de que en realidad estábamos pagando los platos rotos de otros?


-Fue un mal generalizado, nos volvimos yonkis del crecimiento y del “siempre más”, y desde luego hubo un cierto grado de desamparo entre los ciudadanos de a pie, que perdieron muchísima confianza en algunas instituciones.

-Ingeniera de profesión, pero economista por afición, vives en los Alpes suizos junto a tu marido, tus cinco hijas y tu perra Emma. ¿Es difícil llevar el control de las finanzas domésticas en una familia numerosa?


-Más que difícil hay que currárselas para que salgan como uno quiere. No puedo mirar para otro lado porque se me irían de madre en dos días. Yo lo que hago es planificar como si no hubiera un mañana para intentar ir siempre un paso por delante y que me dé tiempo a reaccionar con calma ante cualquier problema o imprevisto.


-Dices que “es conveniente que nuestros hijos entiendan cómo funciona un banco como tarde a los 12 años, antes de tener su primera cuenta”, que recomiendas abrir entre los 13 y los 15 años. ¿Crees que es necesario incluir la asignatura de Economía en el colegio?

-Sin duda, sería un avance enorme. Debería ser asignatura obligatoria en todos los cursos y examinarse en la selectividad. Nos ahorraríamos muchos disgustos.

Cómo hacer crecer nuestros ahorros

-Una de las frases que más repites en tu libro es “ahorra como los ricos”, ¿qué significa?

-Es importante que cambiemos de actitud ante el ahorro. Hay que dejar de verlo como lo que queda en la cuenta a final de mes y empezar a ahorrar como los ricos, con premeditación y alevosía, marcándose unos objetivos claros y realistas y ahorrando a principios de mes, cuando la cuenta está llena y cuesta menos, y de manera automatizada para eliminar tentaciones. Tampoco debemos despreciar nunca el poder de muchos pocos, pues al final la hormiga siempre adelanta a la cigarra.

-¿Qué debemos hacer para que nuestros ahorros crezcan?

-Los ricos priorizan la formación de capital para ir amasando su fortuna. Eso en el lenguaje de todos los días es ir aumentando lo que vales (lo que tienes menos lo que debes) poco a poco, es decir, ir ahorrando sin prisa pero sin pausa para tener cada vez más y deber cada vez menos. Luego ya si a los ahorros les sacas algo de rentabilidad para que vayan creciendo solos, mejor que mejor, pero todo empieza en el ahorro, no nos olvidemos.

-Aseguras que endeudarse no es siempre algo malo. “Sólo hay que endeudarse para pagar cosas que puedan incrementar nuestros ingresos o nuestro valor neto”, explicas. ¿Debemos desechar entonces la regla que seguían nuestras abuelas de no gastar más de lo que tienes y guardar algo para la época de vacas flacas?


-Igual que ahorrar es dejarle dinero a tu yo del futuro, endeudarse es pedirle un adelanto a tu yo del futuro. Es un instrumento financiero igual de legítimo que el ahorro y muchas veces necesario para crecer. ¿Quién podría comprar una casa o montar un negocio sin algún tipo
de financiación?

Lo importante es endeudarse sólo para cosas que te hagan crecer ya sea que te vayan a permitir aumentar tus ingresos, como por ejemplo un máster, o tu valor neto, como por ejemplo una casa. Y evitar endeudarse para pagar cosas que no sean más que un gasto, porque lo único que estás haciendo es pagar más por las mismas cosas.

-En plena ola de frío, como ya es la tónica habitual, acaba de volver a subir la luz. ¿Qué claves nos aconsejas tener en cuenta para entender nuestra factura eléctrica y ahorrar a final de mes?


-¡Ay, la factura eléctrica, esa gran desconocida! Yo lo que recomiendo siempre es preguntar hasta la saciedad, dar la lata, informarse, comparar… Es un rollo, lo sé, pero sólo así se pueden optimizar este tipo de contratos.


-En tu libro abordas muchas de las cuestiones candentes , como la de cuándo deberíamos empezar a ahorrar para la jubilación. ¿Eres partidaria de firmar un fondo de pensiones privado con el banco viendo la inseguridad que existe a día de hoy con las pensiones públicas o, por el contrario, crees que seguirán siendo algo intocable en España?


-No es que las pensiones vayan a desaparecer, pero sí que se van a deteriorar. Eso está clarísimo porque, simple y llanamente, no va a haber gente joven suficiente para mantener a tanto jubilado. O sea que sí, es importante ahorrar para la jubilación y es importante empezar cuanto antes mejor.

Qué producto elijamos para canalizar este ahorro, desde la cuenta hasta el plan de pensiones pasando por los seguros de ahorro-vida, ya es otro pastel. Y ahí sí que conviene asesorarse bien y tener muy clara no sólo la rentabilidad y las comisiones, sino también la fiscalidad de cada producto, porque puede ser determinante.

El impacto económico del cambio climático


-También adviertes del impacto económico del cambio climático, ¿qué precio estamos pagando y estimas que van a pagar las próximas generaciones si no tomamos medidas urgentes para frenar el calentamiento global?

-No somos conscientes de lo que nos va a afectar, y nos está afectando ya el cambio climático en todas las áreas de nuestra vida, desde la factura de la electricidad, hasta los alimentos que vamos a poder comer. Pero lo importante es darse cuenta de que no somos agentes pasivos esperando al apocalipsis, sino que nuestras acciones y nuestras decisiones pueden marcar la diferencia.

Cómo vaya a ser el futuro de nuestros hijos depende en gran medida de lo que hagamos o dejemos de hacer nosotros. Esa responsabilidad no la podemos eludir.


-Y por último, ¿crees que urge transformar el tejido económico de España, orientado principalmente al sector turístico y de servicios, fuertemente golpeados por el COVID? Muchos economistas apuestan por virar hacia la innovación y la tecnología, sectores que podrían ser la clave para generar riqueza sin depender de las ayudas de Europa


-Creo que no hay que demonizar al sector turístico, que da de comer a tanta gente. De hecho, teniendo un país con las costas y el clima que tenemos, no explotarlo sería malgastar unos recursos preciosos. Otra cosa es que podamos aprovechar el coronavirus para decidir qué tipo de turismo queremos fomentar y virar un poco a un turismo más sostenible y de calidad.

Es cierto que es conveniente invertir en otros sectores con una clara proyección a futuro, como el tecnológico o el medioambiental, pero sin menospreciar lo que tenemos en casa y un sector que da trabajo a tantísima gente.

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