Mrs. Dalloway Blanca Portillo

Redacción EL GAMUSINO

“Mrs. Dalloway dijo que ella misma compraría las flores”. Con esta aparentemente nimia acción arranca la obra con la que Virginia Woolf consiguió el respeto de la crítica en una novela en la que habla, ante todo, de la búsqueda de la felicidad en la cotidianidad de la vida. Un día cualquiera, Clarissa Dalloway decide prepararle una fiesta sorpresa a su ocupado y ausente marido, un alto cargo del mundo de la política. A medida que va llevando a cabo todos los preparativos para la fiesta, va reflexionando acerca de la superficialidad e insustancialidad de su existencia, recordando todas las decisiones que le han hecho llevar la vida que lleva a día de hoy.

“En los hospitales, en los colegios… en todos esos sitios siempre vemos a mujeres esperando, cuidando de otros, porque los hombres están ‘demasiado’ ocupados para preocuparse por esas cosas. Por ello quise llevar a escena esta obra, porque nos acerca a los pensamientos de estas mujeres”, destaca su directora, Carme Portaceli, en su estreno en el Teatro Arriaga. Esta coproducción, entre el Teatro Español -centro que dirigió hasta hace unos meses- y KVS Bruselas, puede verse en Bilbao hasta el próximo domingo 2 de febrero.

La personalidad de Mrs. Dalloway ha sido fagocitada pero además tiene una serie de limitaciones sociales, no sólo las propias de su círculo social -de clase alta- sino también las de ser mujer. Enferma, seguramente por depresión, intuimos, cuenta que durante un tiempo no salía de casa y no dejaba de leer porque no podía dormir”, desgrana Portaceli.

Poco a poco, va aprendiendo a aceptar la vida que ha elegido tener y que tiene. “No le echa la culpa a nadie porque sabe que es ella quien ha elegido su propia vida, porque todos, cuando tomamos una decisión, decimos sí a una cosa y no a otra”, reconoce la actriz Blanca Portillo. Acostumbrada a interpretar a personajes que hacen muchas cosas de puertas para afuera, destaca lo grandioso que ha sido sumergirse en una mujer con “tanta acción interior”.

Y es que aunque de inicio, Mrs. Dalloway provoca la burla de su propia creadora, Virginia Woolf, a medida que transcurre la historia, va empatizando con ella y descubriendo la riqueza de su mundo interior. “¡La convierte en toda una heroína de la conciencia!”, exclama Portaceli.

El rol de las mujeres, la represión sexual y económica, el feminismo, el mercantilismo, la bisexualidad, la medicina, el vacío existencial, el suicidio… son algunos de los temas que abordaba la gran novela de Virginia Woolf, escrita en 1925 pero de plena actualidad. Ingredientes que también se suben al escenario en esta adaptación teatral firmada por Michael De Cock, Anna María Ricart y la propia Carmen Portaceli. Precisamente Portaceli y Ricart son expertas en ‘rescatar’ del olvido a las grandes heroínas que nos ha dado la literatura. Además de ‘Mrs. Dalloway’, juntas han llevado a escena ‘Jane Eyre’ y ‘La casa de los espíritus’, que actualmente puede verse en el Teatro Español.

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