El rey del Perú de Juan Pedro Cosano

El escritor Juan Pedro Cosano revisa este capítulo de la historia en la novela ‘El rey del Perú’

Por El Gamusino

Cinco siglos después de la conquista del Perú, Juan Pedro Cosano presenta ‘El rey del Perú‘, una novela histórica acerca de un episodio poco conocido de esa epopeya: la aventura de Gonzalo Pizarro, hermano menor de Francisco, que lo acompañó en su expedición a América en 1531. 

Portada de 'El rey del Perú', de Juan Pedro Cosano
Portada de ‘El rey del Perú’, de Juan Pedro Cosano.

Tras el asesinato del conquistador Francisco Pizarro por parte de un grupo de españoles que apoyaban a Diego de Almagro, su hermano Gonzalo encabezó una facción rebelde, enfrentada a la Corona, y que tenía como propósito hacerse con el dominio de  los riquísimos territorios incas

Lo más original de esta novela histórica es que está contada desde el punto de vista de su amante, la dama Nayaraq -nombre que en quechua significa «la que tiene muchos deseos»-, testigo del fin de un mundo y del principio de otro. Un personaje de ficción a través del cual conoceremos la fascinante civilización de los hijos del sol

No obstante, tal y como asegura su autor, la inmensa mayoría de los personajes que aparecen en la narración existió en la realidad. “He intentado atenerme, en su descripción y andanzas, a lo que las muchísimas crónicas existentes, varias de ellas contemporáneas de esos personajes, nos han legado”, detalla.

Asimismo, “la mayor parte de lo que se narra acerca de las costumbres, fiestas, ritos y reyes de los incas tienen un sustrato histórico, incluida, por supuesto, la guerra fratricida entre Atahualpa y Huáscar, que fue la que al fin y al cabo propició la victoria de los españoles”, destaca.

Lo mejor y lo peor

El escritor Juan Pedro Cosano
El escritor Juan Pedro Cosano.

En ‘El rey del Perú’, Cosano “recrea la conquista de Perú, un capítulo de la Historia en el que, según su autor, “mejor que en ningún otro momento y lugar, se pusieron de manifiesto algunas de las más notables características del alma española, desde su arrojo y su bravura, hasta su indomeñable cainismo”.

Lo mejor de ‘El rey del Perú’ es que se trata de un ambicioso y documentadísimo fresco de los primeros años de la Conquista, un acercamiento a la fascinante cultura inca a través de la crónica de una aventura colosal en la que concurren todas las pasiones humanas: la ambición, el amor, el odio, la guerra y la creación de un nuevo mundo.

Lo peor de este libro es que, a pesar de la capacidad del autor para reconocer tanto la miseria como la grandeza de esta gesta, decide centrarse únicamente en ésta última. Un deseo totalmente respetable, pero hemos echado de menos que incluyera retazos de crítica para poder filtrar este capítulo con el objetivo que nos da el paso del tiempo.

Nota del autor

“Mucho se ha escrito acerca de la conquista española del Perú, y no son estas páginas las apropiadas para entrañar sus causas, significado y consecuencias. Lo que está claro es que en toda historia humana coexisten la miseria y la grandeza.

La llegada de los españoles al Tahuantinsuyo supuso evidentemente la desaparición del imperio inca, con una cultura tan sugerente como idealizada.

Había grandeza en esa civilización: su concepción del mundo, sus leyes, el imponente camino real, el Sacsayhuamán, la magnificencia del Cuzco, su capital imperial, sus templos, el Coricancha, el Acllahuasi, Machu Picchu…

También miserias: desconocían la escritura, la rueda, la moneda, practicaban el sacrificio humano y sus tácticas bélicas eran primitivas; estaban gobernados por una monarquía absolutista y teocrática en la que el Sapa Inca era el representante del dios de la tierra: el Intichuri, el hijo del sol.

No se puede comprender la conquista sin tener en cuenta un factor esencial: la crueldad mostrada por los incas sobre los pueblos conquistados, sin cuya ayuda, la dominación española tampoco habría sido posible. Dada la inconmensurable desproporción numérica (unos cientos de españoles frente a cientos de miles de guerreros incas), de nada habrían valido las armas de fuego, los caballos y los perros de guerra si Pizarro y los suyos no hubiesen contado con la ayuda de muchos pueblos del Incanato que vieron en los castellanos a sus libertadores.

También en la gesta española, que ha de ser interpretada en el contexto de su época, conviven la miseria y la grandeza.

Llevamos al Perú la cultura europea, los adelantos científicos y técnicos del viejo continente, el trigo, la vid, el olivo, la lengua, iglesias y universidades. Y, al contrario que otros muchos países hicieron en América (como ingleses y franceses, que se limitaron a exterminar a los pueblos indígenas, pese a lo cual han sido mucho mejor tratados que España), nos mezclamos con los nativos dando lugar a una nueva raza, una nueva cultura, al mestizaje, al nuevo mundo del que se habla en la novela y del que el ficticio hijo de Gonzalo Pizarro y Nayaraq podría ser adecuado exponente.

También llevamos nuevas enfermedades, y sangre, y destrucción, signos inevitables en la unión de dos civilizaciones”.

Miserias y grandezas, así es la vida. En esta novela, por decisión personal de su autor, predominan las segundas sobre las primeras. Es más hermoso, a mi humilde criterio, lo que nació que lo que se perdió”.

El autor

Juan Pedro Cosano (Jerez, 1961) recibió en 2014 el premio Abogados de Novela por ‘El abogado de pobres’. Más tarde publicó ‘Llamé al cielo y no me oyó’ y ‘Las monedas de los 24’, la segunda y tercera entrega de las peripecias de Pedro de Alemán. También es autor del melodrama ‘La fuente de oro’, ambientado en el mundo bodeguero de Jerez en los años 30 y 40.

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