ricos y pobres

Vuelve a resonar con fuerza la propuesta de establecer en España una renta para todos los ciudadanos con el objetivo de garantizarnos un colchón económico

Por Aida M. Pereda

Las primeras consecuencias las estamos sufriendo ya. Además de la irreparable pérdida de vidas humanas a causa del COVID-19, nos enfrentamos a tiempos de parálisis económica que no vienen más que a acelerar la llegada de una nueva crisis que ya se venía anunciando desde algunos sectores.

Pero, ¿hemos aprendido algo de la crisis de 2008? ¿Están los Gobiernos de todo el mundo preparados para llevar a cabo medidas eficaces que eviten un nuevo derrumbe social?

En estos momentos, vuelve a resonar con fuerza la propuesta de establecer en España una Renta Básica para todos los ciudadanos con el objetivo de garantizar a todos y cada uno de nosotros, sean cuales sean nuestros ingresos, un colchón económico que pueda ayudarnos especialmente en una situación crítica como la de la pandemia actual, pero también en cualquier momento, vulnerables como somos, todos y cada uno de los mortales, a perder el empleo, vernos obligados a cerrar nuestro negocio o a dejar nuestro trabajo porque tenemos que atender a un familiar enfermo.

Desde la Red Renta Básica explican que esta medida aspira a ser “de carácter universal e incondicional” y su objetivo no es otro que “dar una seguridad económica básica”. Charlamos con Sergi Raventós, miembro de esta asociación, para conocer las claves y beneficios de esta propuesta.

-Vuestra petición de establecer una Renta Básica Universal no es nueva y en estos momentos de incertidumbre, esta renta de garantía de ingresos incondicional se torna, si cabe, aún más urgente. ¿Creéis que ha llegado ya el momento de dar este paso en España y aprobar la RB?

-Por lo que parece, hay cada vez más gente en todo el mundo que creemos que ahora más que nunca es una medida muy necesaria. En esta situación excepcional, en la que no se puede salir a trabajar por la emergencia sanitaria, en la que peligran millones de empleos temporales, en la que se van a cerrar pequeñas empresas que ocupan a mucha gente y el paro va a aumentar, creemos que podría ser una ocasión importante para dar este paso y simplificar el montón de ayudas que se van a producir y garantizar una universal e incondicional que garantice una vida digna

Podrían suprimirse todas las ayudas con un importe inferior a la Renta Básica y a quienes tuviesen ingresos superiores devolverían este dinero en la declaración de la renta

Si en estos momentos, por parte del gobierno, no se considera implantar una renta definitiva, al menos podría ser provisional hasta final de año para poder tener un colchón económico para muchas familias y evaluar luego los resultados. A lo que estamos asistiendo es a un laberinto de ayudas y subvenciones que es de una complejidad y burocracia que marea.

-¿En qué medida estimáis que podría ayudar a la supervivencia durante y después de esta crisis sanitaria?

Dependerá de la cuantía, su duración y a quién vaya dirigida. Si su cuantía está por encima del umbral de la pobreza y va dirigida de forma individual o para los mayores de 18 años y, al menos, se alarga hasta final de año, por ejemplo, creemos que sería de gran ayuda para la supervivencia de buena parte de la población.

Se podrían suprimir todas las ayudas con un importe inferior, con lo que ello supondría de ahorro para las cuentas públicas. Y a quienes no les correspondiese, por tener un nivel de ingresos superior, la devolverían en la declaración de la renta.

-De nuevo, los colectivos más vulnerables de la sociedad, como las familias más pobres y las personas en paro o sin subsidio por desempleo, vuelven a quedar al margen de las ayudas económicas aprobadas por el Gobierno. ¿Consideráis justas las medidas anunciadas por el Ejecutivo Central?

La gente más pobre siempre sale perdiendo. Está más desprotegida y vivimos en un país en el que las personas que no contribuyen a la Seguridad Social y no cotizan reciben unas pensiones no contributivas o ayudas que están muy por debajo del umbral de la pobreza. Son ayudas vergonzosas. 

En alguna ocasión reciente, desde organismos europeos, se ha puesto de manifiesto. Sin ir más lejos, la visita de Philip Alston, relator de la ONU, dejó bien claro que el paquete de ayudas de la última década es una elección política de varios gobiernos sucesivos de dejar a la gente en la pobreza y no subir más los impuestos a los más ricos. Fue muy claro al respecto y va todo junto: protección social e impuestos. Si ingresas menos, tienes menos protección social.

Por lo que estamos viendo, hay bastante dinero que están destinando a muchas ayudas de forma fragmentada y si concentrasen las ayudas en una sola, la Renta Básica, y aumentasen los impuestos, mejoraría la mayoría de la población, tal y como muestran algunos estudios de financiación.

Con respecto a la media de la Unión Europea, hay bastante margen para aumentar los impuestos. Si se hace una reforma fiscal y se estableciese un tipo único del 49%, se ha calculado que un 20% de la población, los más ricos, saldrían perdiendo y el 80% restante ganaría con esta reforma.

-Las diferencias económicas también marcan diferencias con respecto al acceso a la salud, a pesar de contar con un sistema de salud universal en el Estado español. Sin embargo, los dirigentes -exceptuando al Gobernador de México, que dice justamente lo contrario- aseguran que el COVID-19 afecta por igual a pobres que a ricos.

¿Hay ya incipientes indicadores estadísticos que nos hagan sospechar que esta pandemia no afecta a todas las personas contagiadas por igual, sino que en la supervivencia influye el nivel de ingresos y el estatus económico de cada una de ellas?

Si concentrasen las ayudas en una sola, la Renta Básica, y aumentasen los impuestos, mejoraría el 80% de la población

-Por supuesto que no va a afectar a ricos y pobres por igual. De hecho, ya hay datos ahora mismo que muestran que en los barrios más pobres de Barcelona hay más infectados que en los barrios más ricos. En Nou Barris, un distrito de clase obrera, donde hay más de 650 infectados, y en Sarrià-Sant Gervasi, uno de los barrios más ricos de Barcelona, sólo había unos 80 casos hace tres días, teniendo un número de vecinos bastante similar.

La inseguridad económica de un ERTE o de quedarte en el paro va a generar una incertidumbre y un malestar que va a pasar factura tarde o temprano. ¿Crees que vivir este confinamiento va a ser igual para familias hacinadas en un piso de pocos metros cuadrados que en una casa con jardín y con cientos de metros cuadrados? La salud mental también se va a resentir para los niños y niñas pobres que no pueden ni salir a un patio exterior, por no hablar de una zona verde.

Es evidente que no es lo mismo el nivel de riesgo laboral para gente que puede hacer teletrabajo en su casa que para aquellos que tiene que repartir comida en bicicleta lloviendo o pasando frío, por no hablar del riesgo de contagio. Hay condiciones laborales precarias y con riesgo que también se han puesto de manifiesto en esta pandemia.

-No hay que olvidar que, una vez más, son las mujeres las más vulnerables ante esta situación. Se encuentran en niveles más altos de desempleo, soportan puestos de trabajo más precarios y además, la brecha salarial se sitúa en una media del 21,9% en todo el Estado. Por no hablar, además, de que son mayoría en el sector de cuidados a personas mayores y enfermos, los colectivos más vulnerables al coronavirus.

-Efectivamente, todo lo que dices es así y aún añadiría más, pues otra cosa que tiene que ser terrible estos días para muchas mujeres es estar encerrada con tu maltratador. Lo que ha quedado bien demostrado en esta pandemia es la importancia del trabajo del sector de cuidados, de empleadas domésticas, trabajadoras en el sector de la dependencia… trabajos que recaen en las mujeres y de los que no se puede prescindir ni en el mercado, ni en la familia.

Las malas condiciones laborales, los salarios bajos que reciben, junto a jornadas interminables, acaban con la salud y la vida de muchas mujeres. Creo que es otra razón de peso para construir una sociedad en la que poder repartir los trabajos y eso te lo puede dar una renta básica incondicional que no esté lastrada por las trampas de la pobreza de las rentas condicionadas, que penalizan cualquier retribución complementaria que recibes si tienes un empleo, por cutre que sea.

La Renta Básica incondicional, a diferencia de estas rentas para la inserción, no incentiva a tener que entrar en el mercado laboral. Puedes dedicarte a cuidar de los tuyos si quieres, pero con una prestación económica y negociando mejor las condiciones laborales si acudes al mercado.

Te da más libertad de elegir qué tipo de trabajo quieres realizar además de garantizarte independencia económica de tu pareja. No es casualidad que en un experimento de ingresos en los años 70 que se hizo en Dauphin, Canadá, aumentasen las separaciones de parejas. 

Ha quedado demostrado en esta pandemia la importancia del trabajo del sector de cuidados, trabajos que recaen en las mujeres y de los que no se puede prescindir ni en el mercado, ni en la familia

También hay que recordar que la RB no acaba con el patriarcado. Hay cambios culturales y sociales que van más allá y se necesitan más políticas para poder ver cambios sustanciales en una sociedad que lleva muchos siglos con estas dinámicas.

Me gustaría destacar, como dicen algunas feministas partidarias de la RB, que la universalidad es feminista, porque cuando se recortan los servicios básicos de cuidados quienes más pierden son las mujeres.

Si no inviertes en lo público, conlleva miles de trabajos precarizados, que los realizan las mujeres cuando las instituciones no se ocupan de los cuidados, lo cual se traduce en que las mujeres lo hacen en sus casas.

-En esta crisis sanitaria hemos asistido, entre otras muchas, a una dicotomía: mientras primero nos aconsejaban y después nos obligaban por ley a permanecer en casa, al mismo tiempo teníamos que ir a trabajar, poniendo en riesgo nuestra salud y la de los demás.

Hasta el 30 de marzo no ha entrado en vigor el cese de toda actividad laboral no esencial, ¿creéis que una vez más el poder del capital ha puesto en peligro la salud de los trabajadores?

-Efectivamente. Te recomiendo que leas el Plan de Choque Social de varios sindicatos y movimientos sociales (pincha AQUÍ) que se lanzó el pasado 23 de marzo en el que se ponían de manifiesto varias reivindicaciones y exigencias.

Una de ellas era cerrar todas aquellas actividades no esenciales, decisión que se ha tomado más de una semana tarde, como mínimo. También es evidente que la salud de los trabajadores ha quedado en un segundo plano durante estos primeros días de la pandemia. 

Otro aspecto del nuevo decreto es que estos sectores productivos no esenciales tendrán que recuperar estos días por parte de los trabajadores hasta final de año. Creo que se hubiese debido negociar de otra manera y llegar a un pacto y hacer unos días a cargo de la empresa y otros a  cargo del trabajador.

-Algunos expertos estiman que el paro en España volverá a superar los 4 millones de personas y los cálculos de la OIT apuntan una pérdida de 25 millones de puestos de trabajo en toda Europa.

De nuevo, se establecen diferencias entre quienes sí pueden seguir trabajando desde su casa (siguiendo el sistema del teletrabajo) y quienes, en cambio, no pueden seguir desarrollando su negocio o profesión, siendo víctimas de un ERTE, un despido o un cese de su actividad como autónomo. ¿Qué pasará con estas personas?

-Bien, éste es el gran tema. Tal vez se quedan cortas las estimaciones y se superen los seis millones si seguimos el ritmo actual de ERTES, despidos y no renovaciones de contratos. Ya veremos si se consiguen reducir los despidos con el decreto de prohibición de despido por COVID-19, pues habrá quien se buscará otras fórmulas para sortear la ley. Sería más práctico que deroguen las últimas reformas laborales, que permiten la facilidad en el despido.

Hay quien ya señala que en un mes se destruirá el empleo creado en seis años después de la crisis. Hasta tres millones de personas han podido perder el empleo este mes de marzo y pasaríamos a más de seis millones de desempleados, según algunas estimaciones. Esto es brutal. De ERTES se calculan ya más de 200.000 expedientes y 1.200.000 afectados en dos semanas. Entre despidos (un millón) y ERTES (dos millones) serán tres millones.

Y sin las medidas de ayudas a empresarios, autónomos y trabajadores aún hubiese sido más brutal. Hay estimaciones de una reducción del PIB de hasta un 7,9%. ¡Esto es terrible! En esta situación de emergencia hay que tomar medidas de emergencia y también desde sectores que antes no eran proclives a la Renta Básica universal se está reclamando una Renta Básica de cuarentena.

Precisamente, una de las propuestas de ese Plan de Choque Social realizado por varios sindicatos y movimientos sociales, es la de una renta básica de cuarentena, sin importar condición laboral, situación administrativa, residencia, etc. Concretamente dice: 

“Pero sin o con trabajo contractual, nadie se puede quedar sin ingresos mientras dure la emergencia sanitaria o las consecuencias sociales serán devastadoras. Por eso es imprescindible introducir una «renta básica de cuarentena» que garantice ingresos de manera universal e incondicional mientras dure el estado de alarma. Esta renta básica debe garantizar la sostenibilidad de la vida a trabajadoras por cuenta ajena, autónomas y profesionales que tengan que parar su actividad. También deben proteger a las pequeñas y medianas cooperativas que trabajan desde la Economía Social y Solidaria, a quienes subsisten en sectores más precarios y desprotegidos como las trabajadoras del hogar o sectores de la economía informal y a quienes se dedican a los cuidados de menores, dependientes y personas mayores sin remuneración. El acceso a la renta básica debe garantizarse a toda persona sin importar su nacionalidad, estatus de residencia o situación administrativa.Además, debe garantizarse toda la potencialidad de los servicios sociales –sin funcionamiento en la mayoría de administraciones, o al mínimo de su actividad– para que ninguna familia quede desprotegida sin alimentación ni bienes básicos que son procurados por estos hoy inexistentes servicios sociales.”

-¿De qué forma la RB puede ayudarnos a salvar nuestra vida, pero también nuestra economía?

-Hay que recordar que estábamos ya en el inicio de una crisis y el coronavirus ha sido la espoleta. Había algunos indicadores que, bastantes economistas, como Alejandro Nadal y Michael Roberts, ya estaban apuntando desde hacía tiempo, mucho antes del coronavirus. El capitalismo estaba colapsando una vez más.

Lo que está claro es que en una situación terrible, tanto en salud como económica, hay que aplicar medidas extraordinarias. Y si el confinamiento lo es para todo el mundo y es una medida que ha sido necesaria, pero inaudita, también hay que contemplar medidas económicas extraordinarias para proteger a la gente y garantizar su existencia material. ¿De qué nos sirve que la gente no se contagie del virus si luego no podrá subsistir económicamente? 

Si el confinamiento lo es para todo el mundo y es una medida que ha sido necesaria, pero inaudita, también hay que contemplar medidas económicas extraordinarias para proteger a la gente y garantizar su existencia material

Se tiene que inyectar el mismo dinero a la economía equivalente a la pérdida de actividad. Si la previsión es el equivalente a una pérdida del 5% de PIB pues eso es lo que hay que inyectar. Y creo que algunas propuestas de financiación de la RB están por debajo de esa cifra. Es una situación que exige valentía política y estar a la altura de las circunstancias.

Se han hecho algunos experimentos y proyectos pilotos en diferentes partes del mundo que han permitido sacar lecciones positivas. Y si hay algo en común en estos experimentos es que ha dado más tranquilidad psicológica y ha mejorado la salud mental de la gente, que no es poca cosa. También ha permitido estar más con la familia, hay quienes ha utilizado estos ingresos para estudiar o quienes han iniciado proyectos de negocio. 

Cuesta entender que haya gente que vea la importancia del sistema educativo y sanitario de carácter universal, pero no la de tener una garantía de ingresos incondicional que permita optar a mejores vidas y con más libertad. Afortunadamente, se ha ido ganando mucho terreno y cada vez más voces la defienden. Este Plan de Choque Social, con varios sindicatos y movimientos sociales que ahora la estén defendiendo, abre esperanzas a que empiece a ser una reivindicación que ha venido para quedarse.

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