Henar Álvarez

La humorista Henar Álvarez y la ilustradora Ana Müshell presentan una historia en clave de humor que rompe tabúes en torno al sexo y la maternidad

Por Aida M. Pereda

Para decir que alguien no está de buen humor solemos decir que está de ‘mala leche’ , una expresión cuyo origen se basa en la antigua creencia de que la leche con que se amamantaba influía en el carácter. Y haciendo alusión a esta frase tan arraigada en el costumbrismo español, la humorista Henar Álvarez (Madrid, 1984) nos presenta ‘La mala leche’, una historia en clave de humor que pretende romper los tabúes en torno al sexo y la maternidad a través de una satírica e irreverente novela gráfica ilustrada por Ana Müshell, quien ha empleado el rosa y el negro como únicos colores para representar la realidad que vive Nani.

La protagonista -alter ego de la propia Henar Álvarez-, es una joven y afligida madre primeriza que sufre pequeñas explosiones de ira. A medida que se van sucediendo las viñetas de este divertido cómic vamos a convertirnos en confidentes de sus problemas cotidianos más íntimos. Nani ha de convivir con su marido pero al mismo tiempo con un deseo sexual no resuelto. Entre sueños húmedos, camisas de lactancia y chats clandestinos de Telegram, la aparición de un bulto en su pecho le hará enfrentarse al miedo a la muerte, mientras lucha contra los machismos encubiertos y trata de perdonarse a sí misma y no ceder ante el sentimiento de culpa al no sentirse la madre ni la pareja perfecta.

-Te seguimos en radio y televisión, en programas como ‘Buenismo bien’ -con Quique Peinado y Manuel Burque (Cadena Ser)-, ‘Likes’ o ‘Las que faltaban’ (Movistar+), y ahora te cuelas en las librerías con ‘La mala leche’, tu primera novela gráfica.

-Sí, aunque en realidad siempre me he dedicado a escribir, como guionista de tele y de radio, de artículos… y  soy de pasarme días escribiendo los textos y los monólogos que voy a interpretar. Escribiendo es el sitio donde yo me siento bien. No es la primera vez que había intentado escribir un libro. Llevaba mucho tiempo pensando en contar una historia y aquí está ahora.

-Para ilustrar esta historia has contado con Ana Müshell, que, por cierto, tiene una biografía ilustrada preciosa de Patti Smith que recomendamos fervientemente. ¿Cómo surgió esta colaboración?

-Ya conocía el trabajo de Ana. Me gustaba mucho lo que hacía, me encantaban sus retratos y había visto muchas viñetas que ella colgaba en sus redes y me parecía perfectamente posible que las hubiera escrito yo y sentía que teníamos un tono bastante en línea.

Por eso me vino rapídisimamente a la cabeza cuando pensé en quién podía ilustrar mi historia. Además, es una tía muy elegante dibujando, tiene como un poso de melancolía cuando hace a los personajes que estaba muy bien para rebajar lo bruta que puedo ser yo a veces escribiendo. Para quitarle un poco de parodia y llevarlo a un terreno más humano y poder empatizar con los personajes. ¡Sus viñetas son fantásticas!

‘La mala leche’, la novela gráfica de Henar Álvarez.

-¿Por qué elegisteis el rosa para colorear la realidad de Nani?

-No creas que hay una decisión política o ideológica detrás. Ha sido una cuestión puramente estética. También probamos con el mostaza, pero nos decantamos por un fucsia que era casi morado. Lo que pasa es que cuando hicimos las pruebas de impresión saturaba muchísimo y daba dolor de cabeza leerlo. Por eso terminamos rebajándolo y al final se acabó quedando rosa.

-Aunque no te gusta el calificativo de ‘humor feminista’, puesto que crees que las categorías son “limitantes”, lo cierto es que esta novela gráfica desprende libertad, sororidad y feminismo en cada una de sus páginas. Pero, ¿crees que los hombres y las mujeres tenemos un sentido del humor distinto, que no nos hacen gracia las mismas cosas?

-No creo que tenga que ver con que nos hagan gracia otras cosas, sino más bien que las cosas de las que vamos a hablar sean distintas, porque nuestras experiencias vitales no son las mismas. Un libro como el que he escrito yo me parece complicado que lo hubiera escrito un hombre.

Pero las diferencias no son sólo entre hombres y mujeres, también entre diferentes razas o diferentes orientaciones sexuales. Está genial que existan nuevas visiones que te cuenten nuevas historias y no sean siempre las mismas porque así tenemos una mayor diversidad y un conocimiento mucho más amplio de cómo es el mundo y de las personas que vivimos en él.

-En este humor que recorre la novela va a aparecer el sexo de una manera totalmente natural.

-Sí. Me apetecía hacer una historia que mostrara todos los estereotipos con los que las mujeres tenemos que lidiar y cómo, además, el no cumplir con las expectativas que tú tenías de ti misma puede llegar a generarte culpa o llegando incluso a sentirte culpable por no sentir culpa.

-Nani, la protagonista, es un reflejo de ti misma, ¿tenéis muchas cosas en común?

-Sí, es que soy yo. De hecho, mi familia y mis amigos siempre me han llamado Nani. Creo que el personaje de la novela es bastante fiel a mi persona y no sé si esto es bueno o malo (risas).

Yo me he encontrado en muchas de las situaciones que le pasan a ella, aunque las he retocado un poco y he cogido algunas cosas que me han contado mis amigas que les han sucedido y las he integrado en la historia. Quería contar cómo he vivido esta gestión del deseo y de la maternidad después de haber pasado los 30 sin querer abandonar mi vida, progresando laboralmente y teniendo vida social y objetivos personales.

La humorista madrileña Henar Álvarez.

-A la hora de construir los personajes te has inspirado en personas reales, como tu amiga la actriz Leticia Dolera (Luci en la ficción).

-Sí. Todas las personas que aparecen en el libro están basadas en personas reales de mi alrededor y de cosas que hemos podido vivir juntas. Me parecía bonito hacerles un homenaje. Por eso el novio de Nani es mi novio de verdad, también aparecen mi madre, mi abuela… Y a Leticia le mandé alguna de las viñetas para que viera qué guay le había retratado Ana.

El chico joven con el que Nani desea tener una aventura no es de verdad, así que puestos a elegir le dije a Ana, la ilustradora, que lo hiciera lo más parecido a Óscar Casas, el hermano pequeño de Mario Casas (risas). 

-¡Incluso aparece el cantante Bertín Osborne, que es la viva imagen de Dios! (risas)

-Bueno, es que eso viene de un montón de conversaciones con amigas en las que nos quejábamos de que la naturaleza es muy puñetera. Hostia, esto de tener la regla, el parto, que es la cosa más horrible del universo… digo joder, es que ¿todo lo malo nos tiene que tocar a nosotras?

Y dándole vueltas, al escribir la novela pensé, joder, es que si existiese un Dios tiene que ser un señoro que flipas, o sea ¡tiene que ser un misógino de pelotas! Entonces fue por eso por lo que cuando me pregunté a quién podría dibujar en mi conversación con Dios, me salió Bertín Osborne.

-(Risas) ¿Lo tenías claro? 

-¡Sí! Había muchas opciones, también te digo, pero bueno, ésta me parecía simpática.

-En ‘La mala leche’, los personajes femeninos cogen la batuta del humor y pasan de ser objetos a sujetos. De esta forma inviertes los históricos roles de hombre protagonista / mujer secundaria y son las mujeres quienes además de convertirse en protagonistas, rompen los estereotipos tradicionales: están con hombres mucho más jóvenes que ellas, son madres pero tienen la líbido on fire… es todo lo contrario a lo que estamos acostumbrados a leer.

-Sí, es darle la vuelta en la ficción, porque en la vida es así, pero sí que es verdad que en la ficción hay un montón de estereotipos que tienen que terminar de caer, aunque creo que ha habido un avance bastante considerable en los últimos años. He visto un montón de series con unos personajes femeninos fantásticos, la verdad, como ‘Fleabag’ o ‘I love Dick’.

En realidad no creas que he intentado forzar nada, simplemente es un personaje que está basado en mí, en cómo hablo yo, cómo vivo la vida y cómo me relaciono con la gente de mi alrededor.

-Por tanto habrá muchas mujeres que pueden verse reflejadas en algunas de las situaciones que vive Nani.

-Sí, yo creo que hay muchísimas mujeres que son como la protagonista de este libro. Es un personaje, además, siguiendo con las series de televisión, que tiene muchísimo de Samantha, de ‘Sexo en Nueva York’

-De hecho, se va a hacer una serie de ‘La mala leche’.

-Sí, han comprado los derechos para hacer una versión audiovisual y estoy trabajando en el proyecto con muchas ganas.

-Últimamente estamos asistiendo a un boom de series autobiográficas. Tenemos la de Berto, la de Leticia Dolera, ahora la de Ana Millán… ¿por qué crees que están teniendo tanto éxito? ¿Nos engancha esa naturalidad y esa verdad que hay detrás de ficciones como éstas?

-Sí, yo creo que esa es la palabra, que hay mucho de verdad. Para hacer una ficción de este tipo hay que tener los ojos muy abiertos, escuchar mucho a la gente que te habla y luego saber coger lo mejor de cada cosa para intentar hacer la radiografía de un tipo de personaje y con ella contar una historia que esté llena de verdad y en la que mucha gente se pueda sentir identificada y pensar ostras, a mí eso también me ha pasado. Y eso es lo que he intentado hacer yo con ‘La mala leche’.

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