Oliver Espinosa

Nos adentramos en el apasionante mundo de la bibliocleptomanía de la mano de Oliver Espinosa, autor de ‘La librera y el ladrón’

Por Aida M. Pereda

El fascinante mundo de los ladrones de libros y el oscuro mercado de manuscritos e incunables son los principales ingredientes de ‘La librera y el ladrón’, una original novela escrita por Oliver Espinosa (Barcelona, 1985). Este joven catalán se estrena en la literatura con un thriller en torno al valor de la literatura y que nos presenta a gente que ama tanto los libros que “necesita” robarlos.

A lo largo de las páginas de esta historia, los lectores aprenderemos a diferenciar los libros más vulgares de los más valiosos, y tendremos casi en nuestras manos objetos únicos, como la libreta Moleskine escrita por el mismísimo Albert Einstein, revistas y libros de Ortega y Gasset, códices religiosos o una copia manuscrita de ‘El Inferno Loire’, el primer canto de la Divina Comedia de Dante.

-En las librerías hemos descubierto tu ópera prima, ‘La librera y el ladrón’, un thriller adictivo repleto de acción y aventuras, ¿por qué has elegido este género para iniciar tu andadura en el mundo de la literatura?

-Lo que se cuenta en la historia ha evolucionado hacia ese género de forma natural. No hubo una decisión explícita con respecto al género o sus reglas. Aunque el thriller y la novela negra son géneros que me gustan, por lo que seguro que eso ha influido.

-Se trata de una especie de manual sobre bibliofilia, ¿qué significan para ti los libros?

-El libro con vocación de permanencia, imaginado, estructurado, redactado, editado y publicado, es el más completo y valioso medio de transmisión de conocimiento, experiencia e historias. Ese es el valor que, en diferentes sentidos, cobra protagonismo en la historia.

Un libro es la forma de descubrir realidades o ficciones que difícilmente podrían conocerse de otra manera. Su lectura, al requerir por lo general más tiempo e imaginación que medios audiovisuales o redes sociales, genera gran compromiso entre el explorador y lo explorado. Además, su perdurabilidad nos permite a día de hoy, mediante continente y contenido de antiguos ejemplares, trasladarnos centenares y miles de años atrás en el tiempo.

-La cultura se convierte en la protagonista en este cántico a la bibliofilia o, mejor dicho, a la bibliocleptomanía, con el que nos das a conocer cómo son los “bibliópatas”. ¿Qué diferencias existen entre estos tres conceptos?

-Bibliocleptomanía y bibliópatas son términos poco ortodoxos, pero expresan una realidad que se ha manifestado en varios casos conocidos recientemente. Tanto uno como el otro son formas de la bibliofilia, ya que en ambos casos existe una atracción hacia los libros. El bibliocleptómano se ve impulsado irresistiblemente a robar libros que no le pertenecen, y en el caso del bibliópata, su pasión por los libros ha descarrilado hacia una obsesión descontrolada.

-En las páginas de esta novela descubrimos el pasado de Pol que, tras formar parte de una organización de pequeños delincuentes, “la Banda de la Alcantarilla”, se recicla como ladrón de libros antiguos.

Pasará de robos de poca monta en cafeterías, bibliotecas públicas, archivos históricos y librerías de viejo, a robar con guante blanco al conocer a Marcos, un anciano que compra libros baratos en los puestos del Rastro de Madrid y los revende en tiendas de expertos.

¿Has conocido a verdaderos ladrones de libros? ¿En qué o quiénes te has inspirado para describir a estos personajes?

-Así es. Podemos señalar casos públicamente conocidos, como el de Stanislas Gosse, y el robo continuado de la biblioteca del monasterio de Santa Odilia a través de un pasaje secreto desconocido por los propios habitantes del monasterio, o el caso de Gustav Hasford, escritor de la novela en la que se basa ‘La Chaqueta Metálica’ de Kubrick.

Portada de ‘La librera y el ladrón’, debut de Oliver Espinosa.

-Pol queda fascinado con la ingente cantidad de dinero de un objeto tan absurdo, a su entender, como es un libro. ¿Crees que hoy en día no les damos verdadero valor a la literatura?

-La cultura de calidad es hoy en día más asequible que nunca. Sin embargo, es posible que esa disponibilidad haya perdido cierto sentido, al tener que competir los libros con la nueva, masiva y menos exigente forma de escritura y lectura presente en redes sociales, ya que éstas son también soportes para la divulgación y narrativa. Confío en que ‘La Librera y el Ladrón’ ponga en valor al libro como máxima expresión de la escritura, lectura y ordenación de ideas.

-Marcos le instruye en el arte de detectar el valor de los manuscritos, las ediciones prínceps y los libros firmados y juntos se lanzan a recorrer varios países para hacerse con volúmenes enteros, páginas sueltas de códices o incunables. ¿Crees que “éste no es país para coleccionistas”, como dice este personaje?

-España sí es un país de coleccionistas y libreros anticuarios de primer nivel. Sin embargo, los libros excepcionales no tienen frontera, y son tan codiciados aquí como en el resto de países. Eso hace que el mercado del libro antiguo de primer nivel tenga un carácter marcadamente internacional. Por ejemplo, ahora mismo el incunable catalán ‘Isagoge ad Tegni Galieni’ puede encontrarse por 120.000 dólares en una librería de Chicago, o ‘La Conquista de las Islas Malucas’ de 1609 se encuentra a la venta por 110.000 de dólares en una librería de Sydney.

-Según dice Marcos, “un coleccionista es un enfermo” y “cuanto más especializado y rico sea, más enfermo está”. ¿Por qué?

-La bibliofilia es admirable, pero como toda pasión se puede perder el control sobre ella, dando paso a comportamientos como el robo de libros, su acumulación descontrolada o anteponerlos a las necesidades básicas de la vida. Por supuesto, se puede ser coleccionista sin estar enfermo. Marcos expresa esas palabras en un contexto determinado. Aunque pueda parecerlo, no es una generalización.

-¿Guardas similitudes con Pol, el protagonista? Los dos os matriculasteis en Derecho, si bien tú sí has terminado la carrera…

-Hay experiencia compartida con todos los personajes. La escritura hace que, de forma orgánica, vivencias y recuerdos acaben, en parte, en la historia.

-¿Y se ha cruzado en tu vida alguna persona como Marcos?

-Muchas veces. Profesores y mentores, cuya guía y consejos sin duda han sido valiosos.

-Mientras que Marcos no expolia por dinero, para Pol es el motivo económico lo que le mueve. ¿Puede la avaricia ganar a la pasión?

-La avaricia, ese afán desmedido de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas, es en sí una forma de pasión. Está presente en quien quiere lucrarse mediante el robo de libros, pero también en quien quiere acapararlos y poseerlos sin límites. En mi opinión, la línea entre conceptos, en ocasiones, se desdibuja, y es difícil delimitar dónde acaba uno y dónde empieza otro.

-‘La librera y el ladrón’ se trata de un manual sobre la bibliofilia que nos enseña a apreciar la antigüedad de estos volúmenes y donde nos muestras lugares emblemáticos como el Rastro o la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Madrid.

-Son buenos lugares para familiarizarse con el libro antiguo, y entenderlo como un objeto que podemos adquirir, a veces por precios más asequibles de lo que se cree. A diferencia de lo que ocurre en museos o en las exposiciones de la Biblioteca Nacional, allí no hay límites para examinar y acercarse a fantásticos ejemplares.

-Otro de los personajes principales es Laura, la librera, será su cómplice. Tras heredar la librería de su padre se encuentra ahogada por las deudas y se ve obligada a vender la joya de su establecimiento: una copia manuscrita del primer canto del Inferno de Dante, fechada en el siglo XV.

Entre los libros que aparecen en esta novela se combinan títulos reales con otros imaginarios, pero su descripción hace que el lector quiera tener todos entre sus manos. ¿Cómo has hecho esta selección de libros?

-Cada libro mencionado adquiere un significado específico en la historia y guarda relación con los temas tratados. En algunos casos de un modo metafórico, y en otros, de modo más directo. Por ejemplo, hay mención a una novela de picaresca inglesa poco conocida en España que inspira a uno de los personajes en la historia, y que a su vez inspiró su caracterización.

-Se trata de un desconocido pero fascinante mundo el de los ladrones de libros, coleccionistas y bibliófilos. ¿Cómo funciona el mercado negro de grandes obras culturales? ¿Es tan tenebroso como lo pintas o te has tomado ciertas licencias literarias?

-Un mercado negro no se rige por unas reglas exactas ni un procedimiento de actuación determinado, ya que su propósito es superar limitaciones establecidas en las normas. Sí puede haber constantes como discreción, distancia con las autoridades, no tratar más información que la estrictamente necesaria y la búsqueda de un equilibrio comercial común a cualquier transacción.

En cuanto a lo tenebroso que es este mercado, puede serlo con creces. Sirva de ejemplo reciente el robo y destrucción de valiosísimos manuscritos por parte del del Estado Islámico, y la valiosa labor del monje Columba Stewart que ha llevado a cabo una incansable labor para contrarrestar estos expolios.

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