CIA

Por Jon Ander Fernández Tinoco

La actividad criminal de los Grupos Antiterroristas de Liberación, GAL, ha aterrizado sorprendentemente en la campaña electoral vasca a raíz de que el diario La Razón se hiciera eco de un informe que la CIA ya desclasificó en 2011. En una de las 31 páginas del famoso documento, el cual todavía no está en su totalidad desclasificado, se afirma que el expresidente del gobierno socialista, Felipe González, “acordó la formación de un grupo de mercenarios, controlado por el Ejército, para combatir fuera de la ley a los terroristas”.

A partir de esta publicación (que no podría considerarse estrictamente una noticia, ya que el periodista Danilo Albín sacó la información antes para EL SALTO en 2018), el siguiente capítulo de la actividad de la CIA en Euskadi ha generado un torrente de opiniones y reacciones que han agitado la vida interna de algunos partidos políticos vascos, después de que EH Bildu, y posteriormente, PNV, ERC, JxCat, CUP y BNG solicitaran en el congreso de los diputados una comisión de investigación a raíz de que el medio conservador rescatara el tema.

Aunque lo más curioso de todo esto es que, pese a que el informe  ha aportado más bien poco al esclarecimiento de la implicación de Felipe González en los GAL, ya que dicha comisión fue tumbada con los votos del PSOE, PP y Vox, el informe ha evidenciado las contradicciones que a día de hoy sufren prácticamente todos los partidos de izquierdas vascos a la hora de abordar, una vez más, aquellos debates políticos que en Euskadi precisan de una perspectiva propia, discutida, matizada. Pero no solo por eso, el rescate del informe de la CIA ha podido revelar, también, las tensiones que sufre Unidas Podemos a nivel estatal a la hora de romper o ser absorbido por los consensos del régimen del 78.

Una iniciativa simbólica para el esclarecimiento de responsabilidades sobre la implicación gubernamental en los GAL ha acabado convirtiéndose en un problema para Podemos

Solo así se entiende como una iniciativa simbólica, que pretende empujar en una dimensión política al esclarecimiento de responsabilidades sobre la implicación gubernamental en este grupo terrorista, ha acabado convirtiéndose en un problema para Podemos, un partido político relativamente nuevo, sin una trayectoria histórica muy extensa y que en 2016 llevó a una de la víctimas más representativas de los GAL como candidata a lehendakari, Pili Zabala.

Más cuando los morados han apoyado y son impulsores de comisiones de investigación muy molestas para los partidos que quieren preservar los consensos del régimen del 78, como la relativa a  las presuntas irregularidades económicas del Rey Juan Carlos o la que en su día impulsaron para discurrir quién es “M.Rajoy”.  Y en todas y cada una de estas iniciativas Unidas Podemos se ha servido de las mismas mayorías que a día de hoy impulsa Bildu en esta comisión.

El expresidente Felipe González. EFE

¿Por qué esta vez esta estrategia no es válida en el congreso y distrae de los temas verdaderamente importantes y otros temas han sido y son válidos para Podemos en la actualidad?

“No aporta absolutamente nada nuevo”, contestaba Pablo Echenique,  actual portavoz del grupo parlamentario de Unidas Podemos en el Congreso de los Diputados Pablo Echenique en Los Desayunos de TVE. “No vamos a dejar que nada nos distraiga de poner en marcha el escudo social y relanzando la economía social, y mucho más con cosas que son perfectamente conocida”.

Algo parecido diría Pablo Iglesias que, en boca de Pili Zabala, le trasladó que no estaba de acuerdo con apoyar la comisión. “Me dio sus explicaciones y me dijo que en este momento no era adecuado apoyar la comisión de investigación. Le dije que no lo entendía”, explicaba Zabala en Euskadi Irratia.

Parte de la militancia y no pocos cargos públicos de Elkarrekin Podemos-IU en Euskadi entendieron que este tipo de declaraciones, revelaban una actitud inconsciente y bastante poco respetuosa con las víctimas de los GAL

Por suerte, parte de la militancia y no pocos cargos públicos de Elkarrekin Podemos-IU en Euskadi entendieron que este tipo de declaraciones, lejos de no estar aportando nada, lo que sí estaban revelando es una actitud inconsciente y bastante poco respetuosa con las víctimas de los GAL por parte de la dirección estatal

Todo eso a las puertas de unas elecciones vascas (y precisamente a Podemos le debería interesar evitar las posibles fugas de votos a EH BILDU y al PNV que la formación suele experimentar a raíz del fenómeno del voto dual,  que ya ha soportadn varios comicios en Euskadi). 

Finalmente, tras una cascada de tweets y en un comunicado de crítica velada, emitido por las ejecutivas de Ezker Anitza-IU y Podemos Ahal dugu, los militantes de ambas formaciones consiguieron que el portavoz del partido en el congreso reculara, aunque sin asumir por su parte errores y descargando responsabilidades en otra nueva “operaciónmás montada contra su partido, esta vez orquestada por la cabecera del periódico conservador y las malas intenciones de la izquierda abertzale

Pablo Iglesias despliega una ikurriña durante un mitin de Podemos en Vitoria-Gasteiz en las elecciones de 2016. ARABA PRESS

En un espíritu similar, parecido al que se respira en esas bases y cargos públicos de Podemos en Euskadi, estarían algunos de los dirigentes más jóvenes del PSE-EE de Gipuzkoa como Eneko Andueza, que también se mostraba muy crítico con el papel del expresidente del gobierno Felipe González en relación al GAL y a la vida interna de su partido o el actual gobernador español Denis Itxaso, que trasladó en un tweet que “La defensa de los DDHH no es creíble si no es integral y coherente. Desde la legitimidad que nos da haber enterrado a compañeros, volvemos a afirmar que el GAL fue un gran horror y un gran error”. 

Una vez pasada la crisis, tocará pensar las razones históricas  por la que estos partidos políticos, defensores de la plurinacionalidad en el discurso político, no acaban de perfilar bien su proyecto político en Euskadi y acaban obrando, en sentido contrario al de sus intereses en el territorio. Revelan un necesario cambio de actitud, de escucha y de respeto, a las estructuras políticas vascas para poder así abordar todos aquellas demandas que son propias de Euskadi.

Una vez pasada la crisis, tocará pensar las razones históricas  por la que estos partidos políticos, defensores de la plurinacionalidad en el discurso político, no acaban de perfilar bien su proyecto político en Euskadi

Solo así estos partidos podrán empujar a la construcción de un futuro donde la paz y la convivencia sea una realidad. Un futuro en el que no solo la izquierda abertzale deberá realizar una reflexión crítica con respecto a ETA y su pasado, sino los que tuvieron responsabilidades políticas en la creación del GAL.

Escribía Eduardo Maura en un artículo de opinión que la cultura de los 90 nos dejó la identificación de que la democracia es igual a estar contra ETA, pero que en el Estado español no existía una vinculación directa con la tradición antifascista. Eso es verdad. Aunque también es cierto que tampoco existe a la hora de hablar del terrorismo de Estado. Queda camino por andar, la sociedad vasca lo exige. Se lo debemos a las víctimas.

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