Julia Augusta

Por Aida M. Pereda

Fue mucho más que la tercera esposa del emperador Augusto, Septimio Severo. Julia Domna (Livia Drusila) logró cambiar el curso de la Historia. Pero, ¿cómo labró esa trascendencia tan inusitada para las mujeres de la antigua Roma?

“Supo influir en su entorno con inteligencia. Era muy ingeniosa e inteligente, hablaba varios idiomas, sabía muchísima Historia y supo, además, rodearse de intelectuales, científicos y filósofos, de modo que recibía siempre información y consejos sabios que supo seguir”, destaca el escritor Santiago Posteguillo, autor de ‘Yo, Julia’ (Premio Planeta en 2018).

Ahora, acaba de publicar Y Julia retó a los dioses’, el esperado desenlace de una saga con la que rescata del olvido la vida y la memoria de la emperatriz más poderosa de la antigua Roma, después de habernos acercado la vida de otros grandes de la Historia, como Escipión y Aníbal, en la trilogía ‘Africanus’, o en la del emperador de origen hispano Marco Ulpio Trajano.

Y es que no cabe duda de que Julia Domna fue una mujer excepcional. De ella, Posteguillo destaca, sobre todo, “su tenacidad, su resistencia frente a todo tipo de adversidades en la corte imperial, el Senado o dentro incluso de su propia familia. Julia lo resiste todo, lo afronta todo, hasta el hecho de tener hijos enfrentados entre sí mortalmente”.

La novela histórica puede contribuir a recuperar personajes femeninos del pasado, de modo que se visualice que las mujeres han estado ahí

-Rescatas del olvido la vida y la memoria de Julia Augusta, la emperatriz más poderosa de la antigua Roma. ¿Crees que historiadores y escritores tenéis el deber moral de recuperar grandes figuras femeninas desconocidas para el gran público?

-Creo que los escritores tenemos el deber moral de hacer reflexionar y, también, y no es menor, de entretener. Fíjate ahora, confinados en casa, si no es importante que haya habido creadores que hayan generado contenidos para entretener, sea en libros, series de TV o videojuegos.

Pero el escritor, moralmente, debe hacer pensar y, hoy día, una línea relevante de reflexión es la relacionada con la lucha por la consecución de la igualdad entre hombres y mujeres.

La novela histórica puede contribuir a recuperar personajes femeninos del pasado que fueron muy relevantes, de modo que se visualice que las mujeres han estado ahí, en la Historia, desde mucho antes de lo que pensamos.

-Como experto en novela histórica, ¿cómo ha sido tu proceso de documentación a la hora de abordar un proyecto literario de este calado?

He consultado fuentes clásicas y modernas. En el caso de las clásicas, de Julia nos hablan Herodiano, Dion Casio, Aurelio Víctor y los textos de la ‘Historia Augusta’, pero en ninguno de estos autores encontramos un capítulo titulado “Julia Domna”. Hemos de leer aquellos dedicados a Severo, su esposo, y allí encontrar referencias a la esposa del emperador; o leer los capítulos dedicados a Caracalla y Geta, coemperadores, y allí encontrar referencias a su madre. Reuniendo todas esas referencias indirectas, más acudiendo a la numismática y la arqueología, es como podemos reunir la información necesaria sobre Julia. 

Finalmente, en la medida de lo posible, visitar in situ los emplazamientos más relevantes del relato nos cargarán emocionalmente. Así, por ejemplo, viajé a Egipto o al Muro de Adriano en Inglaterra durante la preparación de esta nueva novela.

No me gusta que los lectores se vayan de un libro mío con una sensación de tristeza, por eso he añadido un marco mitológico a la novela

-¿Ha sido difícil hallar documentación sobre ella? 

-Más de lo habitual, por lo que he explicado anteriormente. Pero en las fuentes modernas, donde ya tenemos también historiadoras e historiadores sensibles a la relevancia de la mujer en el devenir histórico, hay más datos. La profesora Barbara Levick, por ejemplo, publicó recientemente una muy buena biografía sobre Julia Domna que me ha servido muchísimo (Syrian Empress (Women of the Ancient World).

-En esta novela, presentas el esperado desenlace de ‘Yo, Julia’, la novela con la que obtuviste el Premio Planeta 2018. Se trata de un final aciago y doloroso, teniendo en cuenta que narra la última etapa de la vida de Julia Augusta, aquejada de un cáncer, una enfermedad desconocida en la época. ¿Podrán los lectores descubrir cómo fueron sus últimos días?

-‘Y Julia retó a los dioses’ relata, en efecto, los últimos días de la vida de Julia Domna. Esta etapa final fue, ciertamente, muy dolorosa para nuestra protagonista, pero no me gusta que los lectores se vayan de un libro mío con una sensación de tristeza. Además, eso no sería justo con la victoria ‘post mortem’ de Julia: conseguir que su dinastía perdurase más allá de ella misma. 

Por eso, he añadido un marco mitológico a la novela, donde los dioses aparecen al principio y al final del relato. Esto me permite que, cuando Julia termina sus días en la tierra, la novela continúe en el reino de los muertos, en el Hades y hasta en el Olimpo, dando a la historia de Julia ese gran final épico que su vida merecía.

Santiago Posteguillo con su nuevo libro, ‘Y Julia retó a los dioses’.

-¿Cuánto hay de realidad y cuánto de ficción en esta obra? ¿Qué licencias te has permitido?

Hay mucha más realidad de la que uno podría imaginar. Tal es así que, algún periodista, asombrado, ha venido con Herodiano bajo el brazo y me decía: “es que cuando creo que te has inventado algo, voy a los clásicos y ahí está”.

La realidad del imperio romano es tan sorprendente que apenas hace falta inventar nada. La labor del escritor está más en cómo secuenciar los datos, cómo narrarlo para un público del siglo XXI del modo más cinematográfico posible.

Cuando el Imperio Romano se las vio con el virus de la viruela, Julia Domna comprendió que a quien había que hacer caso era a su médico

-En este momento tratamos de sobrevivir a una crisis sanitaria mundial, hecho al que curiosamente, Julia Domna, también debió hacer frente en el Imperio Romano…

-Ciertamente. Julia entendió que, cuando se enfrentaron a una crisis sanitaria como la de hoy día, cuando el Imperio Romano se las vio con el virus de la viruela, ella comprendió que a quien había que hacer caso era a su médico, a Galeno. Ahí hay una lección para aprender.

-Conocemos el éxito mundial de ‘Juego de Tronos’, ‘El señor de los anillos’ y otras novelas fantásticas, pero ¿crees que en la propia Historia en sí una fuente inagotable para crear novelas?

-La realidad siempre es más sorprendente que la ficción. Si alguien hubiera escrito una novela contando lo que está pasando ahora en España y la hubiera entregado a una editorial hace sólo unas semanas le habrían dicho que era inverosímil. Luego llega la realidad y hace lo que le da la gana.

Pero lo que pasa con la Historia es que ya sabemos que aquellos acontecimientos, por increíbles que parezcan, ocurrieron, y eso es fascinante para escritores y lectores. Por eso, la novela histórica seguirá apasionando.

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