Eloy Moreno

Por Aida M. Pereda

La Tierra reclama su protagonismo ahora más que nunca en estos momentos en los que los seres humanos nos hemos dado cuenta de que no somos invencibles. Y mientras que la humanidad al completo se ha detenido, de golpe, para luchar todos a una contra el coronavirus, la naturaleza continúa con su ritmo constante, demostrando que no hay nada que sea capaz de parar su actividad.

Y es precisamente el planeta el mayor beneficiado de esta crisis sanitaria. Ahora bien, habrá que ver cómo salimos de ésta. Si en la llamada ‘nueva normalidad’ elegimos la bicicleta para nuestros desplazamientos o si por el contrario optamos por ir cada uno en nuestro coche, si compramos de nuevo a granel o pedimos que esté todo envuelto en plástico… Si retomamos nuestro estilo de vida anterior o si por el contrario, damos un espaldarazo al cambio de mentalidad que nos ruega el medioambiente.

‘Tierra’ nos evoca todo esto y mucho más ya desde su portada, donde aparece un paisaje tan bello como desolador. El escritor valenciano Eloy Moreno (Castellón de la Plana, 1976), autor de best-sellers como ‘El bolígrafo de gel verde’, ‘Lo que encontré bajo el sofá’, ’El Regalo’ e ‘Invisible’, nos muestra el deshielo de los polos con una instantánea tomada en Islandia. Una realidad, que conocemos, pero no hacemos nada para frenarla. Abrimos el libro con curiosidad y leemos una enigmática nota de la madre Tierra:

“¿Quién vive? ¿Quién muere? ¿Quién lo decide? ¿Podrías ser tú? ¿Serías capaz de decidir algo así? Imagina que mañana tienes delante de ti a miles de personas pero sólo pueden vivir unas pocas, no existe otra opción. ¿Qué harías, cómo lo decidirías? Sí, hija mía, sé tu respuesta: intentarías salvarlas a todas, intentarías convencerme de que todas tienen el mismo derecho a vivir, pero ¿y si fuera imposible? ¿Qué harías tú si tuvieras que decidir? Yo, en cambio, lo tendría más fácil, porque me he dado cuenta de que todas las personas no son iguales.”

¿Puede un libro cambiar nuestra forma de ver el mundo? Tratamos de averiguarlo en esta charla que mantuvimos con Eloy Moreno poco antes del confinamiento aprovechando su visita a Bilbao para presentar su nueva novela, ‘Tierra’.

-Cuéntanos, hasta donde puedas, qué vamos a poder encontrar dentro de ‘Tierra’.

-Bueno, como su propia contra dice, que tampoco dice mucho, habla de que es una novela que va de verdades y mentiras. De todas las verdades que a veces creemos saber pero que cuando nos las dicen no nos gustan mucho. 

Portada de ‘Tierra’, de Eloy Moreno.

-El libro se divide en dos partes bien diferenciadas. La primera se centra en un misterioso juego…

-Sí, son dos historias. La primera habla de un padre que es una persona muy famosa, muy conocida, que gana mucho dinero, y que empieza a jugar con sus dos hijos a un juego en una cabaña. Les dice que si consiguen acabar el juego les dará lo que ellos quieran, pero el juego no acaba. 

De ahí saltamos 30 años después, cuando de pronto la niña ya es mayor y es periodista. Es la chica que aparece en la portada. Le hacen un regalo que le hace volver a jugar a ese juego que dejaron sin acabar, lo que pasa que su hermano y ella no se hablan desde hace un montón de tiempo, entonces el juego les obliga a jugar juntos de nuevo.

-Y en la segunda trama haces una crítica feroz a la industria del espectáculo y al uso fraudulento de las redes sociales. 

-Sí. La parte final se centra en un reality a nivel global, en el que participa toda la tierra entera votando a la vez, es algo extremo. Y de esas elecciones salen ocho personas que serán aisladas del mundo para siempre. 

Entonces es ahí donde empiezan a juntarse las dos historias, porque la protagonista tiene que averiguar por qué ocho personas que son muy conocidas y en teoría muy felices y muy famosas de repente quieren aislarse del mundo.

-Hay muchas referencias veladas y crítica encubierta a la televisión, a los realities, a las redes sociales…

-Sí, a los realities sobre todo. Tengo amigos que trabajan en la televisión y te cuentan todo lo que hay detrás, que casi todo es mentira, que los realities están guionizados… Te dicen que tienes que discutir con éste, acostarte con éste otro y mañana con aquel para que haya audiencia. Entonces de ahí me surgió la idea de escribir esta historia porque me pareció un punto de partida muy interesante hacer un reality a nivel brutal en todo el mundo.

Y este libro también habla de las redes sociales, de que muchos influencers o gente que tiene muchos likes, muchísimos miles, después, cuando les conoces, te das cuenta de que se esfuerzan más por parecer felices que por serlo, porque realmente no son felices. Entonces esa doble visión de la verdad y la mentira es lo que me llevó a hacer esta historia.

-¿Te has inspirado en algún reality concreto o es una mezcla de muchos?

-No. Yo no veo los realities ni veo la tele prácticamente. He criticado los realities haciendo uno (risas).

Si quieres autoeditar tu libro súbelo a todas las plataformas y distribúyelo por librerías locales. No intentes empezar por todo el país, sino por tu ciudad

-Y en tu caso, ¿utilizas las redes sociales?

-Sí, mucho, si no no estaría hoy aquí.

-Tu vida cambió por completo cuando decidiste autopublicar tu primera novela, ‘El bolígrafo de gel verde’, de la que has vendido ya más de 200.000 ejemplares. Y tu experiencia fue tan positiva que incluso has llegado a hacer un curso online para ayudar a escritores noveles. ¿Qué aconsejas a alguien que quiera sacar a la luz un manuscrito? 

-Sí. Cuento todos los pasos que yo hice durante casi un año para que no cometan los mismos errores que yo. Hay que subirlo en todas las plataformas digitales, darlo a conocer en redes sociales, y tratar de distribuirlo en librerías locales, que es lo que hice yo. No intentes empezar por todo el país, sino por tu ciudad, por la de al lado… poco a poco. Empecé a vender y las editoriales se fijaron en mí. Si vendes te encuentran. El libro tiene que gustar, evidentemente, si no no vas a conseguir nada, pero después es muy importante también estar ahí, al pie del cañón. Yo firmaba todos los fines de semana en todos los lados y al final te van conociendo.

-Defiendes el buen uso de las redes sociales pero criticas otros usos…

-Claro, es como un martillo. Lo puedo utilizar para clavar un clavo o para golpearle en la cabeza a alguien. Entonces las redes sociales puedes utilizarlas para difundir cosas falsas o a nivel profesional. Por ejemplo, no me gusta nada y es algo que no entiendo, cuando alguien utiliza a sus hijos para hacer publicidad, pero en realidad, el uso para el que nacieron las redes es para comunicarse.

-¿Y sigues a escritores en redes sociales? ¿Alguien que te guste especialmente cómo se mueve en este terreno?

-Sí, claro, a muchos. Pues me gusta mucho Blue Jeans, por ejemplo. Además es de Valencia también y empezamos a la vez los dos autoeditándonos además. Nos conocimos hace unos diez años y a partir de entonces hay amistad. También llevan muy bien sus redes Javier Ruescas, Beta Coqueta, Javier Castillo… Al final somos todos de la misma generación y utilizamos las redes sociales como una herramienta más.

Eloy Moreno en su visita a Bilbao. / Fotos: AIDA M. PEREDA

-Volviendo a la novela… Normalmente ambientas tus historias en distintos puntos de España, pero esta vez has viajado muy lejos para elegir escenario…

-Sí, es Islandia el escenario de este libro. Elegí este país porque además de ser una isla, tiene más o menos la superficie de Portugal, pero la población de la ciudad de Alicante, o sea que prácticamente no ves a nadie allí. Como hablo de un reality para aislarse del mundo, Islandia es un país muy aislado y, además, como dice uno de los personajes, es lo más parecido a la tierra que aún queda en la tierra, porque no está muy tocada por el hombre.

Hay un gran contraste entre este personaje grandilocuente e Islandia, que es totalmente salvaje. Me encanta por la naturaleza que tiene aún virgen.

-¿Has viajado a Islandia para describir esta isla al detalle?

-Sí, varias veces. La tercera vez que fui fue exclusivamente por el libro, porque ya lo había escrito a raíz de mis dos anteriores viajes, pero quería ir otra vez para ver si todo estaba en su sitio, si todo estaba bien. Quería ajustar bien el contexto, que las distancias fueran exactas… Este libro sirve de guía de Islandia.

-La foto de portada combina la belleza del paisaje helado con el dolor de ver cómo lo hemos destrozado… ¿Es una imagen real, verdad?

-Sí, ciertamente la portada es una contradicción, porque es una foto muy bonita pero no debería existir porque lo que hay detrás es agua pero debería ser hielo. Es el glaciar Jökulsárlón, que va deshaciéndose más y más cada año.

-Para ti es muy importante el medioambiente, como así lo reflejas en esta novela, donde reivindicas la urgencia de vivir en un mundo más sostenible.

-Sí, en el libro se ve. Ahora que estamos tan preocupados por el coronavirus, parafraseando a uno de mis personajes, “los seres humanos somos como un virus para la tierra nosotros también, porque estamos matando lo que nos alimenta. Y es una contradicción si lo piensas, pero bueno, los seres humanos somos así.

La protagonista debe tomar muchas decisiones a lo largo de la novela y el lector se pregunta qué debería hacer y si hace bien o hace mal

-El juego plantea preguntas difíciles de responder, como “¿si sólo pudieras salvar a un puñado de personas, qué harías?”

-Sí, se lo pregunta el padre a su hija y ella se queda sin respuesta. Ella piensa: ¿Cómo los elijo? ¿En qué me baso para elegir a unos sí y a otros no? Pero luego va viendo que no todo el mundo es igual. Que no es igual el asesino que el policía, que no es igual el que roba que el que cura…

-Y en este dilema moral se ve inmerso el lector, al que haces partícipe de sus decisiones.

-Sí, esta periodista debe tomar muchas decisiones a lo largo de la novela y el propio lector se pregunta qué debería hacer y si hace bien o hace mal. Me gusta hacer reflexionar en mis libros, que la trama te haga partícipe y te haga pensar. En mi primera novela, ’El boli de gel verde’, por ejemplo, hablé del acoso de una forma distinta, puse el foco en la gente que mira y no hace nada. Así el lector está dentro. Y eso es precisamente lo que me dicen muchas veces cuando acaban un libro mío, que se sienten que han formado parte de la historia, y eso es muy bonito.

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