Ara Malikian

El violinista de ascendencia armenia está de gira con su último espectáculo, ‘La increíble historia de Violín’

Por Aida M. Pereda

Desprende pasión y autenticidad en cada una de las notas que arranca del alma de su instrumento, con el que recorre el mundo bajo la misión de acercar la música clásica al gran público. Ara Malikian, el popular violinista y compositor de ascendencia armenia residente en Madrid, hace vibrar al público una vez más con su último espectáculo, ‘La increíble historia de Violín’.

–¿Cómo está yendo la gira?

–Pues muy bien, la verdad. Comenzamos en diciembre de 2016 y ya hemos viajado por medio mundo ¡y lo que nos queda! porque seguramente durará hasta finales de 2018. Hemos recorrido toda España y también Sudamérica. Nos queda Italia, Alemania, Inglaterra, Francia, China… así que muy afortunado de que el tour está siendo prácticamente mundial.

–En ‘La increíble historia de Violín’, los espectadores tienen la oportunidad de conocer los distintos géneros musicales que resuenan a lo largo y ancho del mundo a través de tu violín, que atesora una historia muy emotiva en su alma.

El violín con el que interpreto las canciones de este espectáculo no tiene gran valor económico, no es un Stradivarius, pero tiene una historia muy peculiar porque perteneció a mi abuelo. Él perdió a toda su familia en el genocidio armenio, en 1915, y alguien le dejó este violín para que fingiera ser parte de un grupo musical y así pasar la frontera y escapar al Líbano. No era violinista, pero este violín le salvó la vida.

–Después fue heredado por tu padre, que se convirtió en violinista, y posteriormente cayó en tus manos.

–Sí, a los tres años empecé con un violín pequeño y más tarde ya toqué con éste. Y gracias también a él conseguí una beca para estudiar música en Alemania y pude escapar de la guerra civil libanesa.

El violín con el que toco no tiene gran valor económico, pero le salvó la vida a mi abuelo

–A lo largo de toda tu trayectoria has hecho un alabable trabajo por divulgar y acercar la música clásica, ¿crees que el gran público está preparado para apreciarla?

–Absolutamente. No hay que estar preparado para apreciar cualquier tipo de música. Lo que sucede es que el público tiene miedo a acercarse a la música clásica, porque existen muchos protocolos que nadie entiende, pero no hay que entender la música clásica, de hecho eso no lo digo yo, Manuel de Falla ya dijo en su época que no había que entender la música clásica, solamente sentirla y ya está. Y obviamente gran parte de culpa la tenemos nosotros, los músicos clásicos, que a raíz de nuestra altitud y nuestra manera tan arrogante de presentar un concierto, hacemos que la gente se aleje, tenga miedo y piense que no va a entenderlo, que no va a sentirse a gusto, y por eso no acuden a los conciertos.

–¿Cómo conseguiste salir de este mundo tan encorsetado y elitista de la música clásica?

–Bueno, yo he tenido la suerte de salirme de este mundo y lo hago como quiero, a mi manera, como yo lo disfruto, pero es verdad que cuando estaba metido en este mundo tan cerrado me costaba. De hecho intentaba ser como ellos, pero no me salía y tampoco ellos me aceptaban tal como era yo, entonces me sentía en un mundo que no era el mío. En el momento en el que me di cuenta de que no era el mío, a partir de ahí, encontré mi personalidad, mi voz, mi manera de hacer las cosas, y hoy en día la verdad es que lo que hago no lo hago por ser diferente, simplemente porque lo siento así. Lo que toco me inspira, me vibra, por eso me muevo, no es que monte una coreografía. No está calculado, es así porque la música me hace ser así.

-¿Hay alguna obra de violín que se te resista?

Puede sonar arrogante pero creo que no. No es cuestión de que no se me resista sino que con el trabajo y el sacrificio uno consigue tocar cualquier obra. Quizás algunas partituras no sean resultonas frente al público y hay que ver cuáles son las que a te sientan mejor. Es una cuestión de personalidad, interpretación y de cómo uno siente la obra. Hoy en día hay tantas obras maravillosas que soy de la opinión de que hay que elegir las obras con las que uno verdaderamente sienta algo tocándolas. No quiero hacer música para los museos ni para la historia, quiero tocar cosas que me emocionen y que vayan a emocionar al público aunque musicalmente no sean tan interesantes.

-Has versionado canciones de Radiohead, Led Zeppelin o incluso de David Bowie, ¿cualquier obra puede ser extrapolable al violín?

-Sí, puede ser. Cualquier cosa se puede tocar con el violín pero hay que buscar cómo hacerlo. Hay que escoger las obras que mejor sientan al violín para sacar provecho de todas las posibilidades que tiene. Hay que buscar, trabajar, estudiar, probar, equivocarse y a través de todo esto aprender.

-Tu carrera está inexorablemente marcada por la guerra y parte de los beneficios de tus conciertos los destinas para los refugiados y otras causas sociales, ¿qué opinas de las políticas de migración de la Unión Europea?

–Para cualquier ser humano que ve lo que está ocurriendo es muy difícil de aceptar y asimilar la postura de la UE. Es una cuestión humanitaria. Ver sufrir a gente que necesita nuestra ayuda no es justo, no es lo correcto. Es uno de los graves problemas que tenemos en el mundo, que hay más de 65 millones de refugiados y desplazados. Y aparte de ayudarles a mejorar su vida también hay que ver cómo se puede mejorar para que no tengan que producirse estas migraciones masivas, para que la gente no sea perseguida y amenazada por su religión o su raza. Creo que ahí está el problema de base.

-¿Te da vergüenza el comportamiento de Europa?

-Con todos los gobiernos que vimos en este mundo ya estamos acostumbrados. Algunos son más rígidos que otros. Hay algunos gobiernos que reciben más refugiados y algunos que ni siquiera les reciben, como Inglaterra. No puede ser. Lo importante es que nosotros, seres humanos, seamos solidarios y ayudemos como podamos. Todo lo que puedo ayudar de manera humanitaria, como cualquier ser humano que puede ayudar, pues ayudo, pero meterme en lo político no me interesa y no es lo mío tampoco.

Lo que hago no lo hago por ser diferente, sino simplemente porque lo siento así

-¿Has regresado al Líbano en todo este tiempo? ¿Qué opinas de la situación actual?

-Sí, varias veces desde que me marché. Cuando se acabó la guerra, diez años después de marcharme, tuve la oportunidad de volver. Allí me queda parte de la familia, un tío y una tía. El Líbano está relativamente tranquilo, lo que pasa es que está pendiente de lo que ocurre en Siria, porque son países vecinos y muy ligados, entonces obviamente la inseguridad que hay en Siria afecta también a Líbano. Líbano es un país pequeño que ha acogido muchos más refugiados de lo que puede acoger, pues la mitad de su población son refugiados. Es un momento difícil para el país, pero por lo menos no está en guerra.

-Después de 14 años viviendo en España, finalmente el año pasado conseguiste la nacionalidad española. Si hubieses sido futbolista, hubieses venido directamente con el visado bajo el brazo. ¿Qué opinas de un país que premia el fútbol por encima de la cultura?

-Es así. Lo que tenemos que hacer nosotros los artistas es no estar pendientes de si nos ayuda o no el Gobierno. Yo creo que ese es el error de algunos artistas, que están siempre pendientes de subvenciones y ayudas públicas. Yo creo que si estás pendiente de que te ayude el Gobierno pues no te va a ayudar y aún menos ahora que el presupuesto para la cultura es cada vez menor. Lo que hay que hacer es buscarse la vida y no quedarse quieto.

La época en la que todo el mundo decía que había una crisis era el mejor momento para reinventarse y buscarse la vida sin ninguna ayuda. Creo que es lo que tiene que hacer el arte. El arte nunca debe parar, a pesar de que haya guerra o recortes, a pesar de que haya un gobierno que no apoya la cultura. El arte tiene que seguir aún más fuerte justamente cuando hay estos problemas.

-Y por último, ¿en qué andas inmerso en estos momentos? ¿Cuáles son tus próximos proyectos?

-De momento estoy metido de lleno en la gira y entre viaje y viaje no me da para mucho más, pero poco a poco voy preparando temas nuevos para empezar a grabar a finales del año que viene. El estilo del próximo disco será lo que me venga, estoy abierto a todo.

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